DOCTRINA LABORAL

CALVICIE Y MALTRATO LABORAL

En un fallo reciente que alcanzó difusión mundial, un Tribunal de Empleo de Sheffield, Inglaterra, dictaminó que el insulto de “calvo” constituye una forma de acoso laboral relacionada con el sexo masculino del dependiente, equivalente a acotaciones o burlas por el tamaño de los pechos de una mujer.[i]

De inmediato los portales de noticias reaccionaron con títulos sensacionalistas, criticando la asimilación de la calvicie a una situación de acoso sexual.[ii] No obstante, de la lectura de los fundamentos de la sentencia puede verse que las observaciones de los magistrados no conducen directamente a esta conclusión, sino que se encuentran más bien centradas en la protección del trabajador frente a ofensas proferidas por su aspecto físico. En este caso, la falta de cabello, a cuyo respecto los propios jueces se manifestaron también afectados.[iii]

El juicio está caratulado “Finn v The British Bung Manufacturing Company Limited” y se trata de un electricista con larga antigüedad en el empleo (24 años) que protagonizó dos eventos conflictivos con su supervisor. Éste lo habría llamado “viejo calvo imbécil”[iv], aunque el Tribunal sólo tuvo por probado las palabras “calvo imbécil”, excluyendo, por tanto, la presencia de una discriminación por edad.

Si bien la cuestión podría tener ribetes cómicos, la Corte, con total seriedad afirma[v]: “Tenemos pocas dudas de que ser llamado en este modo peyorativo constituyó una conducta no deseada en lo que respecta al reclamante. Es un lenguaje fuerte. Aunque, como se ha verificado, el lenguaje industrial era lugar común en esta fábrica de West Yorkshire, a nuestro juicio, el señor K (supervisor) cruzó el límite al hacer comentarios personales al reclamante sobre su apariencia. Por lo tanto, la conducta fue indeseada. No hay evidencia de que el reclamante se quejara del uso de un lenguaje industrial hacia él, salvo por los epítetos ‘viejo’ y ‘calvo’ y, por lo tanto, consideramos que el demandante se sintió particularmente ofendido por ellos… Es difícil concluir otra cosa excepto que el Sr. K. (supervisor) profirió estas palabras con el propósito de violar la dignidad del reclamante y crear un ambiente intimidante, hostil, degradante, humillante u ofensivo para él… por lo que el Tribunal no necesita continuar considerando si era razonable que el reclamante estimara que tenía ese efecto. La circunstancia de que el reclamante se expresara con frecuencia en términos anglosajones en el taller no importa, siendo que las palabras utilizadas por el Sr. K. tenían un propósito prohibido”

Del párrafo que antecede hemos resaltado dos aspectos. En primer lugar, la frase “términos anglosajones”, con el que de modo elegante la Corte denomina las malas palabras o groserías. Pero se suma también en la sentencia otra referencia interesante, la de “lenguaje industrial”, para aludir al contexto en que se desarrollaban las tareas en el establecimiento demandado, un taller fabril mayoritariamente integrado por hombres. El término “lenguaje industrial” permite dimensionar el marco sociológico de las partes involucradas en el caso, así como poner en contexto la aptitud de las palabras utilizadas para constituir o no una ofensa específica. Ello explica que el término imbécil no causara agravio, pero que sí fuera humillante el epíteto “calvo”.

Sentado el principio del propósito hostil, el Tribunal continúa y se detiene en el análisis de la palabra “calvo”, para arribar a la conclusión de que la falta de cabello se encuentra conectada con el sexo del dependiente y por tanto ingresa en el concepto de categoría protegida, en los términos de la figura del acoso laboral.[vi]

Dice la sentencia: “A nuestro juicio, existe una conexión entre la palabra “calvo”… con una característica protegida de sexo… [La letrada de la defensa] tiene razón al afirmar que tanto las mujeres como los hombres pueden ser calvos. Sin embargo, como los tres miembros del Tribunal pueden asegurar[vii], la calvicie es mucho más frecuente en los hombres que en las mujeres. Estimamos que está inherentemente relacionada con el sexo… En [el fallo] Insitu Cleaning Co Limited v Heads [1995] IRLR, 4, EAT, se sostuvo que una mujer fue discriminada sexualmente por un comentario (único) de su gerente sobre el tamaño de sus senos… El comentario que hizo fue «Hola, grandes pechos»[viii]. Puede pensarse que tal comentario está inherentemente relacionado con el sexo. Sin embargo, se puede hacer un comentario similar a los hombres con ginecomastia… A nuestro juicio, éste no es el análisis correcto, sino que el análisis adecuado es abordar las cosas por su propósito intencional. Después de todo, el objeto de la Ley de 2010 es prohibir el acoso en el lugar de trabajo. Es mucho más probable que la persona que reciba un comentario como el que se hizo en el caso “Insitu” sea una mujer. Así también, es mucho más probable que la persona que recibe un comentario como el del Sr. K. sea un hombre. El Sr. K. hizo el comentario con el fin de lastimar al demandante sobre su apariencia, (característica) que a menudo se encuentra entre los hombres. Por lo tanto, el Tribunal determina que al referirse al demandante como un «imbécil calvo» el 24 de julio de 2019, la conducta del Sr. K. fue no deseada (para el actor), fue una violación de la dignidad del demandante, creó un entorno intimidatorio, etc. para él, se hizo con ese propósito , y se relacionó con el sexo del reclamante.”

Queda la duda, pues no constituyó un aspecto de la defensa de la demandada, de cómo se hubiera considerado el caso si el empleador hubiera invocado que el insulto lo profirió otro varón, es decir, la presencia de un conflicto entre dos personas del mismo sexo. En este caso la motivación de acoso con base sexual hubiera merecido un análisis más riguroso, aunque es posible aventurar que el Tribunal igualmente concluyera que el insulto estaba dirigido a degradar al actor en su virilidad u hombría y por lo tanto, se confirmase el criterio adoptado.

Para finalizar, es necesario señalar que la sentencia tuvo una recepción encontrada en el público[ix], con fundamentos que también expondremos, pues aun cuando constituyen opiniones no especializadas son argumentos razonables, incluso desde el punto de vista jurídico.

En efecto, el conocido presentador británico Piers Morgan calificó la sentencia de ridícula. Dijo: “No hay nada sexual en ser calvo… Ningún hombre calvo ha sido silbado como un lobo en la calle, o convertido en un objeto en la oficina por una mujer lasciva que dice: ‘Esa es una esfera brillante y caliente que tienes ahí, amor… ‘ Ser calvo es solo un hecho de la vida, no un tema para demandas por acoso sexual”[x]. Por el contrario, otras visiones más laudatorias resaltan la importancia del buen trato en el ámbito de trabajo como un aspecto favorable del fallo.

Nuestros lectores podrán sacar conclusiones propias. La importancia de relevar este tipo de sentencias del extranjero radica en la posibilidad de revisar (y por qué no, de copiar también) las defensas interpuestas y/u omitidas, los argumentos del tribunal y su fundamentos, así como también las instituciones del derecho comparado en temas que son universales y comunes a todos los vínculos humanos, como el maltrato, la humillación y el insulto en el trabajo. Para reelaborarlas bajo los matices y particularidades de la sociedad en que vivimos, y para nuestro propio desarrollo y crecimiento profesional.

 

 

[i] https://www.cnbc.com/2022/05/13/calling-a-man-bald-counts-as-sexual-harassment-uk-judge-rules.html

[ii] The Huffington Post coloca la noticia en el sector de “Noticias Descabelladas o Locas”
https://www.huffpost.com/entry/uk-tribunal-calling-man-bald-sexual-harassment_n_627ed4abe4b050d95191e2d5

[iii]https://www.theguardian.com/world/2022/may/13/calling-a-man-bald-is-sexual-harassment-employment-tribunal-rules El periódico “The Guardian” tuvo que corregir el titular inicial de su nota, para receptar la diferencia que se evidencia en el fallo, pues no se trató de acoso sexual, sino de acoso laboral con base en una característica de sexo.

[iv]La palabra más fuerte y grosera del insulto es la que hemos traducido como imbécil. Por razones de decoro no utilizaremos el vocablo exacto. Puede entenderse también como “cabrón” o “marica”.
[v]La traducción ha sido adaptada para una mejor comprensión del texto. No es una traducción literal o exacta ni pretende serlo.

[vi]No vamos a extendernos sobre otros aspectos del fallo que también son notables. El actor habría presentado al empleador una declaración testimonial confeccionada en un formulario policial con membrete y sello, conducta que motivó su despido y que la Corte tomó como injuriosa para reducir su indemnización.

[vii]Una muestra de humor inglés, ya que los tres jueces son calvos.

[viii]También por razones de decoro hemos suavizado la traducción más literal.

[ix]El comentario del juicio en el portal Bloomberg es espectacular. https://www.bloomberg.com/opinion/articles/2022-05-17/it-isn-t-sexual-harassment-to-call-a-man-bald#footnote-2

[x]https://www.thesun.co.uk/news/18551965/piers-morgan-poorest-heaviest-burden-mps/

 

DOCTRINA LABORAL

Me gradué en la UBA (plan viejo), después siguieron una maestría y una especialización. La profesión me regaló muchas satisfacciones, aunque también algún disgusto. Pero el derecho, amigo fiel, siempre toca a la puerta.

Hoy me acompañan en este blog colegas de larga trayectoria. A todos nos une una necesidad intelectual: la de pensar. Por eso escribimos, para pensar. Y para que vos, querido lector, te sumes a este difícil ejercicio junto a nosotros.

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