DOCTRINA LABORAL

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

NUEVO PLENARIO DE LA CNAT PLENARIO 330 «DE LAMADRID” EL PACTO DE CUOTA LITIS

El pasado 29 de febrero de 2024 la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dictó, luego de casi ocho años, un nuevo fallo plenario, en los autos: “DE LAMADRID”.

 

          El interrogante de la convocatoria fue el siguiente:

“El límite del 20% establecido por el art. 277 de la L.C.T. con relación al pacto de cuota litis, ¿puede excederse por motivos impositivos derivados de la condición tributaria de la/el letrada/o frente al I.V.A.?”.

 

 

        Y la doctrina establecida por mayoría es ésta:

“El límite del 20% establecido por el art. 277 de la L.C.T. con relación al pacto de cuota litis, no puede excederse por motivos impositivos derivados de la condición tributaria de la/el letrada/o frente al I.V.A.”

 

La materia no reviste mayor debate, pero el pronunciamiento contiene, a través de los distintos votos, un análisis elaborado del instituto del pacto de cuota litis que merece especial atención.

 

          Por ello ofrecemos al lector, en forma sistematizada por títulos algunos puntos relevantes sobre la cuestión.

Definición de pacto de cuota litis:

 

Según ha sostenido la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el pacto de cuota litis es el convenio por el que una parte le reconoce a los letrados que la representan o patrocinan una participación sobre la suma de dinero que obtenga como consecuencia del derecho que esgrime, importando -asimismo- la renuncia al cobro contra su cliente de los honorarios que se pudiesen regular (Fallos 322:709, 4/5/99, in re “Salvatore de López c/ Provincia de Buenos Aires s/ daños y perjuicios”). Voto del Dr. SUDERA.

 

El pacto de cuota litis es un convenio entre un abogado y su cliente destinado a establecer que el rédito pecuniario de la gestión letrada sea determinado por una parte o cuota del resultado económico obtenido por su labor profesional que, en el campo del derecho laboral, ha sido limitado a un 20%: estamos ante un pacto oneroso, bilateral y conmutativo pero de carácter aleatorio que, en el campo del derecho del trabajo, debe ser avalado por el magistrado actuante en fecha previa al dictado de la sentencia definitiva. Voto del Dr. POSE.

 

El pacto de cuota litis es un contrato celebrado entre el/la abogado/a y su cliente por el cual el letrado/a recibirá una suma de dinero por los servicios profesionales prestados a lo largo del proceso judicial y que será calculada sobre el crédito que le corresponda percibir al trabajador/a. voto de la Dra. FERDMAN.

 

Liminarmente estimo preciso señalar que el pacto de cuota litis es un convenio por el cual la parte que actúa en juicio, se obliga a reconocer al profesional que lo asiste y/o representa, una participación de la suma que obtenga como resultado del pleito a través del dictado de la sentencia definitiva. De este modo, el contrato o convenio de pacto de cuota litis tiene una naturaleza de carácter aleatorio en el cual, la contraprestación del profesional se halla condicionada al resultado del proceso (conf. «Toledo, Tomás c/ ESEGE Logística y Tercerización S.R.L. s/ despido», Sent. Nro. 4.771, del 30/10/98, del registro de la Sala IX, entre otros). Voto del Dr. BALESTRINI.

 

Según el diccionario de la Real Academia Española (5ª acepción), el honorario es el “Importe de los servicios de algunas profesiones liberales”. El Pacto de cuota litis es el “Acuerdo entre el abogado y su cliente, formalizado con anterioridad a terminar el asunto, en virtud del cual el cliente se compromete a pagar al abogado únicamente un porcentaje del resultado del asunto, independientemente de que consista en una suma de dinero o cualquier otro beneficio, bien o valor que consiga el cliente por el asunto” (Diccionario Panhispánico del Español Jurídico). Voto del Dr. PESINO.

 

 

Naturaleza del pacto de cuota litis. Cesión de crédito:

 

Es técnicamente, una cesión voluntaria anticipada parcial de un crédito eventual… implica una participación en el crédito del accionante… Dictamen del PROCURADOR.

 

Claramente ha dicho Ackerman que el pacto de cuota litis “técnicamente es, así, una cesión voluntaria anticipada parcial de un crédito eventual” (en su opus Para reemplazar el pacto de cuota litis en los créditos laborales sin “daños colaterales”, RDL 2021-2, pág. 259, Rubinzal Culzoni Editores), lo que cobra esencial relevancia a la luz de lo regulado en el art. 148 de la L.C.T. Voto del Dr. SUDERA.

 

El pacto de cuota litis no es otra cosa que un contrato de cesión. Voto del Dr. SUDERA.

 

 

          Intangilidad del crédito laboral. Prohibición de cesión del crédito laboral. El pacto de cuota litis como excepción:

 

El art. 148 de la L.C.T. -bien viene recordarlo- dispone que “Las remuneraciones que deba percibir el trabajador, las asignaciones familiares y cualquier otro rubro que configuren créditos emergentes de la relación laboral, incluyéndose las indemnizaciones que le fuesen debidas con motivo del contrato o relación de trabajo o su extinción no podrán ser cedidas ni afectadas a terceros por derecho o título alguno”. El artículo transcripto establece una tajante prohibición, en línea con la excepción regulada en el art. 1.616 del Código Civil y Comercial. No es válida la cesión que pretenda realizar (o haya realizado) el trabajador respecto de créditos que se hayan devengado en su favor emergentes de la relación laboral, “por derecho o título alguno”. Esto implica que: – no es válida la cesión gratuita de esos créditos; – no es válida la cesión onerosa de esos créditos.- Para ser aún más claro: el trabajador no puede ceder -válidamente- “créditos emergentes de la relación laboral” ni siquiera para pagar el tratamiento médico imprescindible para salvar su vida o la de un ser querido. Pero sí -y únicamente- puede cederlos válidamente siempre que lo haga en favor de quienes ejercen su representación y/o patrocinio letrado en un proceso laboral. Voto del Dr. SUDERA.

 

La regla general limitativa pregona que “Las remuneraciones que deba percibir el trabajador, las asignaciones familiares y cualquier otro rubro que configuren créditos emergentes de la relación laboral, incluyéndose las indemnizaciones que le fuesen debidas con motivo del contrato o relación de trabajo o su extinción no podrán ser cedidas ni afectadas a terceros por derecho o título alguno” (art. 148 L.C.T.). En cambio, la puntual autorización legal está estructurada sobre la base de una prohibición que debe enmarcarse en la pauta anterior; a saber: “Queda prohibido el pacto de cuota litis que exceda del veinte por ciento el que, en cada caso, requerirá ratificación personal y homologación judicial” (art. 277 L.C.T. parte pertinente; en ambas citas el subrayado es propio). Dictamen del PROCURADOR.

 

La habilitación específica y puntual del pacto de cuota litis en materia laboral se trata de una excepción en el marco de un categórico régimen legal restrictivo en lo relativo a la cesibilidad y disponibilidad de los créditos reconocidos al trabajador. Dictamen del PROCURADOR.

 

A mi modo de ver, la posibilidad de celebrar un pacto de cuota litis en una causa de índole laboral no es más que una excepción a la regla de intangibilidad, excepción que, como antes apunté, encuentra justificación en las propias necesidades del cliente / trabajador, pero que no deja de exhibirse como tal. De ese modo, la habilitación de una excepción más a la regla de intangibilidad, que resultaría de admitir de forma pretoriana que el trabajador cargue con los gravámenes que se derivan del contrato que suscribió con su letrado, configuraría, en mi opinión, introducir una fisura en una regla de orden público, la cual, debilitaría sus cimientos y los principios tuitivos en los que se apoya. Voto de la Dra. RUSSO.

 

Existe una razón de fondo que guía la solución aquí brindada, que es la que surge del carácter propio del derecho del trabajo y justifica toda la estructura normativa protectora, como lo es, por caso, la necesidad de garantizar la intangibilidad del crédito del trabajador (ver, Ackerman, Mario E., “Para reemplazar el pacto de cuota litis en los créditos laborales sin daños colaterales”. Publicado en: Revista de Derecho Laboral, 2021 -2, p. 259). Dictamen del PROCURADOR.

 

El fundamento es la protección del crédito del trabajador y la obligación que nos cabe para garantizar su intangibilidad, pues si bien las partes pueden contratar una cesión parcial anticipada de derechos -sobre el crédito del trabajador- esta cesión está condicionada y acotada por los límites impuestos por el principio protectorio que rige nuestra materia, de raigambre constitucional y supraconstitucional. Voto de la Dra. FERDMAN.

 

 

Límite del pacto de cuota litis. Orden público laboral:

 

Con énfasis sostengo que el crédito laboral reconocido judicialmente al trabajador no puede ser reducido en una medida superior al 20 % como lo establece el art. 277 de la L.C.T. respecto del pacto de cuota litis, sin que a mi ver resulte válido adicionar el porcentual correspondiente en concepto de I.V.A. Obsérvese que el referido art. 277 constituye una norma de orden público que debe adoptarse imperativamente. Una postura contraria a lo dicho, implicaría superar el máximo fijado por el legislador argentino y no tener presente, además, que la propia disposición legal prescribe que “Todo pago realizado sin observar lo prescripto y el pacto de cuota litis o desistimiento no homologados serán nulos de pleno derecho” (tercer párrafo, art. cit.). Voto del Dr. STORTINI.

 

No se discute que el impuesto al valor agregado grava al consumo y por ende debe ser abonado por quien es el consumidor final en los términos de la ley impositiva. Sin embargo, el límite impuesto por el art. 277 L.C.T. implica que el crédito debido al trabajador no puede verse reducido más allá de dicho límite, en tanto al tratarse de una norma de orden público no puede ser dejada de lado por los letrados o en su caso por el juzgador. Voto de la Dra. FERDMAN.

 

Una excepción a la tajante regla de orden público establecida en el art. 148 de la L.C.T., debe -como tal- ser interpretada en sentido restrictivo. Si por una cuestión cuantitativa o cualitativa (esto es, si son tantas o tan amplias) las excepciones desnaturalizan a la regla respecto de la cual disponen un apartamiento, esa regla pierde su naturaleza de tal. Voto del Dr. SUDERA.

 

 

Efectos del pacto. Renuncia del abogado a otras formas de retribución:

 

Al celebrar un convenio de cuota litis… los profesionales toman a su cargo el riesgo del litigio y renuncian a percibir de sus clientes cualquier otra retribución que no sea un porcentaje sobre el resultado económico obtenido en el proceso (ver, C.N.Com., Sala A, Sentencia del 7/10/96 in re «Productos El Orden S.A. s/ quiebra s/ inc. de revisión por la fallida del crédito prom. por Otarola de Carbullade, Beatriz»; íd., Sentencia del 27/11/07 in re «Fernández, Alejandra Fabiana c/ Empresa de Transportes Fournier y otro s/ daños y perjuicios»; íd, Sentencia del 31/5/2000 in re «Alpargatas S.A.I.C. c/ Forlani, José Salvador s/ ejecutivo»; íd, Sala B, Sentencia del 13/6/01 in re «Diners Club Argentina S.A.C. y de T c/ Vera, Miguel Marcos s/ ordinario»; íd, Sala C, Sentencia del 31/3/00 in re, «Diners Club Argentina S.A.C.Y.T. c/ Sacher, Roberto E. s/ ejecutivo»; íd, Sala E, Sentencia del 25/9/00 in re «Kovacic, Juan M. S/ quiebra s/ inc. por cobro de honorarios». Dictamen del PROCURADOR.

 

El pacto de cuota litis está regulado en nuestra legislación en el art. 4º de la ley 27.423 y confiere a los profesionales que intervienen en uno o más pleitos la posibilidad de pactar con sus clientes que los honorarios por su actividad resulten de una participación en el éxito obtenido al final del pleito y ello más allá del honorario que les corresponda percibir por la regulación determinada en la sentencia definitiva, a cargo de la contraparte. Este acuerdo tiene como rasgo característico que el profesional toma a su cargo el riesgo del litigio y renuncia a percibir de sus clientes cualquier otra retribución que no signifique un porcentaje del resultado económico obtenido en el proceso respecto de su representado. Voto de la Dra. RUSSO.

 

 

Conflicto de intereses entre el trabajador y su letrado:

 

El conflicto de intereses entre los letrados –que deben soportar una carga impositiva- y de los trabajadores que buscan tutelar sus créditos alimentarios obtenidos en el curso de un largo proceso frente al embate de sus eventuales acreedores mediante una directiva forjada bajo el crisol del orden público laboral… en su momento, fue atacada por los profesionales del derecho por inconstitucional hasta que el Superior, hace casi medio siglo, zanjó la discrepancia (ver C.S.J.N., 18/10/77, “Feito García de Carreira c/ Muñoz”, Fallos 299:45. Voto del Dr. POSE. 

 

 

Un poco de historia:

 

La figura que nos ocupa no ha tenido buena prensa en la cultura occidental: en el mundo antiguo los romanos lo suprimieron por considerarlo, según Quintiliano, una costumbre de piratas (Pesaresi, Guillermo M., “Honorarios en la Justicia Nacional y Federal” p. 83) y, en el derecho castellano, fue fulminado como nulo, manteniéndose tal prohibición en el Derecho Indiano y en el Patrio para ser finalmente admitido, en nuestro derecho interno, por el decreto 30.439/44 por entenderse: a) que el acuerdo favorece a la persona que quiere litigar pues le permite contratar las prestaciones de un letrado eficiente y b) la figura puede ser reglamentada razonablemente estableciendo un equilibrio entre los intereses del cliente y el profesional contratado, lo que explica que el art. 6º de la ley 27.423 limite el acuerdo al 30% del resultado del pleito salvo que el profesional tome a su cargo, en forma expresa, los gastos correspondientes a la defensa de su cliente en cuyo caso puede extenderse hasta el 40%. Como contrapartida, la figura se encuentra prohibida en los asuntos previsionales, de alimentos o en los procesos donde intervinieren menores que actuaren con representación legal.- Voto del Dr. POSE.

 

 

El pacto de cuota litis en la LCT originaria:

 

El pacto de cuota litis no estaba contemplado en el texto primigenio de la Ley de Contrato de Trabajo, que fue aprobado por la ley 20.744 y hasta podría entenderse que estaba prohibido implícitamente por el art. 162 que, luego de la reforma producida por la llamada ley 21.297 y según el texto ordenado por el decreto nro. 390/1976, lleva hoy el número de 148. Voto de la Dra. RUSSO, con cita del Dr. Mario Ackerman

 

El Régimen de Contrato de Trabajo original -obrante como anexo de la ley 20.744- tenía 301 artículos (el 302 era el de forma), y el último de ellos era el relativo al modo en que debían actualizarse los créditos provenientes de las relaciones individuales de trabajo (cuestión que pasó luego a quedar regulada en su art. 276); ninguno era relativo al pacto de cuota litis. Ese Régimen, luego del profundo desguace provocado por la ley de la dictadura 21.297 y el ordenamiento del texto conforme el decreto 390/76, pasó a incorporar como art. 277 al que en la parte final del su primer párrafo dispone que “…(q)ueda prohibido el pacto de cuota litis que exceda del veinte por ciento (20%) el que, en cada caso, requerirá ratificación personal y homologación judicial”. Voto del Dr. SUDERA.

 

 

Aciertos y justificación para la celebración del pacto de cuota:

 

Ackerman también enseña, haciendo referencia a Jorge Elías, que existen justificaciones para admitir el pacto de cuota litis, en tanto favorece a los clientes -como puede tratarse, en esta materia, del trabajador- y que se basa en seis argumentos principales: reduce la desconfianza del cliente acerca del compromiso con el que habrá de ser defendido; da tranquilidad al litigante de que no deberá afrontar costas propias; el trabajador no debe pagar anticipo de gastos ni de honorarios; el abogado debe afrontar todos los costos que exige la tramitación del juicio y, con ellos, los que supone el ejercicio de la profesión de manera independiente; el abogado, al igual que el trabajador, asume el riesgo del rechazo de la pretensión y aun de la imposibilidad material de cobro, a todo lo cual se agrega que el sistema de pactar los honorarios a resultado compensa al profesional de los quebrantos de pleitos perdidos o incobrables con aquellos en los que a cambio de correr esos riesgos junto con su cliente obtuvo una mejor retribución. Voto de la Dra. RUSSO.

 

 

Pacto de cuota litis en sede laboral. Requisitos de validez

 

Esa porción cedida -destinada a ser retenida de oficio por el juzgado o tribunal respecto de los importes depositados en favor del trabajador- no puede, en ningún caso y por ningún motivo, ser superior al 20%. Ello así, por supuesto, siempre que se haya denunciado oportunamente ese pacto de cuota litis, haya sido ratificado personalmente por el trabajador y homologado judicialmente. Voto del Dr. SUDERA.

 

 

 

El pacto de cuota litis como contrato de consumo:

 

A la misma solución también llegaríamos –en mi consideración- de aplicar otras normas y principios ajenos al régimen laboral, por cuanto no puede perderse de vista que la persona que acude en la búsqueda de un abogado, no deja de ser un cliente que está ligado con su representante a través de un contrato de servicios, que lo enmarca en la Ley de Defensa del Consumidor (cfr. art. 1º, ley 24.240) y, en virtud de ello, rige a su respecto el principio in dubio pro consummatore. Voto de la Dra. RUSSO.

 

En el campo del derecho civil la relación que mantiene un cliente con su letrado se encuentra reglamentada por la ley 24.240 y, en consecuencia, debe prevalecer la solución más favorable al consumidor (art 3º del referido ordenamiento) que no es otro que el particular asesorado jurídicamente; d) el pacto de cuota litis es, por regla, un contrato de adhesión donde la voluntad del cliente resulta inoperante y e) art. 277 de la L.C.T. es una directiva de orden público y, en situaciones conflictivas como la que nos ocupan, resulta imperativo su acatamiento por razones de seguridad jurídica y para preservar la paz social. Voto del Dr. POSE.

 

 

Impuesto al Valor Agregado:

 

El I.V.A. o Impuesto al Valor Agregado es el “Impuesto de carácter indirecto que somete a gravamen, entre otros, a la prestación de servicios, sin perjuicio de su repercusión al consumidor (Diccionario Panhispánico del Español Jurídico3 ). Voto del Dr. PESINO (por la minoría).

 

Es prudente recordar que el impuesto al valor agregado fue insertado en nuestro sistema tributario por medio de una fuerte campaña de concientización política por considerárselo un impuesto de fácil percepción y control que gravaría únicamente el incremento de riqueza generada por los negocios jurídicos de carácter patrimonial. A tal fin se prometió al ciudadano argentino: a) instrumentar dicho impuesto en sustitución de otros en vigencia de difícil control tributario, como el impuesto a las ganancias y a las actividades lucrativas; b) que la alícuota sería razonable y no se proyectaría sobre los servicios básicos y c) que el consumo de bienes alimentarios no sería gravado. Pese a lo expuesto, ninguna de las citadas promesas fue cumplida salvo alguna situación excepcional que es contemplada por el art. 7º de la ley 23.349 (texto según decreto 280/97). Voto del Dr. POSE.

 

En el art. 277 de la L.C.T. el legislador se desentiende de la condición tributaria del sujeto acreedor del pacto de cuota litis (no hace mención alguna a ello), haciendo foco exclusivo en la limitación de la porción del crédito emergente de la relación laboral que el trabajador puede válidamente ceder. Voto del Dr. SUDERA.

 

En el caso del I.V.A., es una carga impositiva al consumo, que paga el consumidor dentro del precio de los productos y servicios que adquiere. Los Responsables Inscriptos en el impuesto están obligados a discriminar el I.V.A. al momento de la venta de sus productos o servicios, para luego declarar dicho monto ante la A.F.I.P. y pagar el correspondiente impuesto. En otras palabras, el I.V.A., es un impuesto general que grava el consumo de bienes y servicios en el territorio nacional, por parte de los consumidores finales, que son los que soportan el impuesto (sujetos de hecho), siendo los responsables de su ingreso los sujetos obligados por la ley (conf. artículo 4º de la Ley 23.349: quienes presten servicios gravados, entre los cuales se encuentran los servicios profesionales); o sea, los que realizan operaciones comprendidas en el objeto de la norma (artículo 1º de la ley citada), son los obligados, porque respecto de ellos se verifica el hecho imponible. La ley 23.349 (t.o. Dec. 280/97), establece, en su artículo 10, que el precio de la prestación de un servicio, es el que resulte de la factura o documento equivalente, extendido por los obligados al ingreso del impuesto y que, cuando no exista factura o documento equivalente, o ellos no expresen el valor corriente en plaza, se presumirá que éste es el valor computable, salvo prueba en contrario. Si el precio máximo del servicio, en virtud de lo dispuesto en el artículo 277 de la L.C.T., es el 20% del importe que deba percibir el trabajador y su abogado/a se encuentra inscripto en el I.V.A., es obligación de este último/a emitir una factura en la que discrimine, por un lado, el precio del servicio (ese 20%) y, por el otro, el I.V.A. (21%) que, por ser un impuesto al consumo, se debe calcular sobre el valor de los trabajos profesionales y debe ser afrontado por el consumidor que lo recibió, es decir por el trabajador, ya que una cosa es el límite establecido al pacto de honorarios (art. 277, L.C.T.) y otra muy diferente la obligación de pagar el impuesto, cuya exención no consagra la norma. En consecuencia, el abogado que adiciona el I.V.A., al pacto de cuota litis, no está incrementando su honorario, sino actuando como agente de retención y pago de un impuesto que debe ser afrontado por quien recibió el servicio, porque el destinatario final del impuesto es el Estado y no el prestador. Voto del Dr. PESINO (por la minoría).

 

 

DOCTRINA LABORAL

Me gradué en la UBA (plan viejo), después siguieron una maestría y una especialización. La profesión me regaló muchas satisfacciones, aunque también algún disgusto. Pero el derecho, amigo fiel, siempre toca a la puerta.

Hoy me acompañan en este blog colegas de larga trayectoria. A todos nos une una necesidad intelectual: la de pensar. Por eso escribimos, para pensar. Y para que vos, querido lector, te sumes a este difícil ejercicio junto a nosotros.

Te invitamos a criticarnos, a disentir, a formular tus propias opiniones, a ser original. A que superemos nuestras limitaciones. A contribuir con la noble profesión de abogado y llevarla con orgullo. Para dejar algo mejor a quienes vengan detrás.

COMPARTIR

ARTICULOS RELACIONADOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *